No hay muerte más desastrada que la vida deshonrada.
Creer que el enemigo débil no puede dañarnos es creer que una chispa no puede causar un incendio.
Del ocio nace el feo negocio.
No caga el asno tan hondo, que no suba el husmo en somo.
El amor es una ratonera; entra el ratón, cuando quiere, pero no saldrá cuando quiera.
Hacerse el ignorante para chupar manteca.
Obra de portal, dura poco y parece mal.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
Daca y toma; que en materia de intereses no se admiten bromas.
El bien se vende por onzas y el mal por arrobas.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
De lo que se come se cría. Y criadillas comía.
Mal viene el Don con la carga de paja.
El mejor sistema para no ser felices consiste en buscar únicamente la felicidad
Cinco dedos en una mano, a las veces hacen provecho y a las veces hacen daño.
Del árbol caído, todos hacen su asiento.
Hay quién está siempre ocupado pero nunca hace nada.
El día dos de Febrero, cayó la rata en el puchero.
Ni hablar mujer, traes pistola.
Adelante con los faroles.
Si tu problema tiene solución, ¿por qué te preocupas? Y si no la tiene? ¿por qué te preocupas?
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
Habla directamente al corazón.
En cualquier sitio se cuecen habas.
Por Santa Lucía achica la noche y agranda el día.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
El hombre cuando da su cigarro, por la ceniza vuelve.
La abundancia da arrogancia.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
La mala fe, no pare hembra.
Huyendo del hoyo caí en el arroyo.
El que dice verdades a medias, dice mentiras a puños.
La felicidad dura un minuto; la infelicidad el resto de tu vida
El pensamiento postrero es más sabio que el primero.
Quien se ausenta, es un muerto en exequias.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
Mejor es resignarse que lamentarse.
Molino que no muele, algo le duele.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
Asno de dos, válgale Dios.
La pisada del amo, el mejor abono.
Al que muere en el barco, le reclama el charco.
La buena vida no quiere prisas.
Gran constipado, culo apretado.
Bastante colabora quien no entorpece.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
Aprende bien a callar, para que sepas hablar bien.
De ese infierno no salen chispas.