Ni buen fraile por amigo, ni malo por enemigo.
Bueno para en plaza, malo para en casa.
Un fresno es bueno delante de la casa.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
Cuando en septiembre acabes de vendimiar, enseguida ponte a sembrar.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Las cosas se parecen a sus dueños.
A días claros, oscuros nublados.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Si tu mujer es bonita, recibe pocas visitas.
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
En diciembre, hielos y nieves, si quieres buen año al que viene.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
A la vejez, cuernos de pez.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Cuanto más cerca estamos sentados, más regañamos.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
Hermanos hay tanto por hacer!
Cree el fraile que todos son de su aire.
Quien deja de ser amigo no lo había sido nunca
Casa de concejo, pajar de viejo.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
Amor de lejos, amor de pendejos.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
La situación está tan mala que si mi mujer se va con otro, yo me voy con ellos.
Cuando hay un sitio en el corazón, lo hay en la casa.
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
Enfermo que come y caga no tiene nada
A la mula vieja, alivialé la reja.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
En el horizonte de las tierras bajas un altozano parece una montaña
Es mejor callar que con tontos hablar.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
A ama gruñona, criada rezongona.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
En la cancha se ven los gallos.
Ruin amigo no vale un higo.
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad
Mucha agua en la otoñada, poco trigo y menos cebada.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
No hay refrán que no sea verdadero.
Niebla en la Montaña, labrador a tu cabaña.