De hombres leales, están llenos los hospitales.
No pidas que otro haga lo que tu puedes hacer.
Dice San Ginés que el que tiene cara de bruto lo es.
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
El cerdo siempre busca el fango.
Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.
Mandadme pelear y no me mandéis aconsejar.
No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio.
Quien sirve al común, sirve a ningún.
Ahí si hay mucha tela de donde cortar.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
Si a viejo quieres llegar, las cargas has de soltar.
En tiempos de hambruna, batatas no tienen la piel.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Por su pico, se pierde el pajarico.
Al que quiera saber, mentiras a él.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
Buen comer, trae mal comer.
Hombre anciano, cuando muere poco llorado.
Dijo un sabio doctor que sin cielos no hay amor.
Bebe vino y come queso, y sabrás que es eso.
Como se va lo bueno, se va lo malo.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
Antes que el deber está el beber.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Cada cual lleva la lengua al lado donde le duele la muela.
Luna en creciente, cuernos a Oriente.
Durmiendo es, y me canso, ¿qué no sería trabajando?.
Quien come aprisa, come mal.
Otro día amanecerá y buen tiempo hará.
Hasta el peor papel tiene necesidad de ser bien interpretado.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
Donde no hay escritura, no hay obligación. Porque las palabras se las lleva el viento.
La misa, dígala el cura.
Lo que mal empieza, mal acaba.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
Sustos y disgustos matan a muchos.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
En claustros de locos, están los más pocos.
Es más fácil meterse en un problema que salir de él.
Al perro, échale un hueso, y se amansará con eso.
El día de las Candelas, entra el sol por las callejuelas.
Porotos a medio día y a la noche porotos, mala comida y mala cena.
El amor vive en presencia y muere en ausencia.
Del médico y del enterrador, cuanto más lejos mejor.
Los cobardes corren mayor peligro que otros hombres en una batalla.