De viña bien estiercolada a vendimia redoblada.
Algunas de las bayas más dulces crecen entre las espinas más puntiagudas, pero son bayas que merece la pena coger.
Lentejas, si las quieres las tomas y si no, las dejas.
Mándame las flores cuando aún pueda olerlas.
Faltando el agua al granar, mal acaba el pegujal.
Un buen pedo puede hacer ruido largo tiempo.
Bolsillo lleno no tiene dueño.
Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien.
De tal árbol tal madera.
Agosto, frío el rostro.
Donde hay pelito, no hay delito
Arco iris, o pronto llueve o aclara en breve.
Hasta una hormiga que pierde, duerme.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
El sordo no oye, pero bien que compone.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
No des consejo a quien no te lo pide.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Ajo, ¿por qué no medraste?. Porque para San Martín no me sembraste.
Por San Andrés, todo el tiempo noche es.
El que fía o promete, en deudas se mete.
Para su madre no hay hijo feo.
No digas de este agua no beberé, por turbia que baje el agua mayor puede ser la sed.
El pobrecito no es loco, pero le falta muy poco.
Uno levanta la caza y otro la mata.
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
Variante: En Junio, la hoz en puño.
Quien a comer de gorra se mete, come por siete.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
Tirar la piedra y esconder la mano.
Por los ojos entran los antojos.
Marzo marceador, de noche llueve y de día hace sol.
Antes de comer, unos vasitos has de beber, y comiendo, otros vasitos seguirás bebiendo; más después de haber comido, aún no te sentarán mal otros vasitos.
Año nuevo vida nueva.
El que presta, a pedir se atiene.
A Cristo prendieron en el huerto porque allí se estuvo quieto.
De pollos de labrador, líbranos, Señor.
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
Más honor que honores.
La prisa es la madre de la imperfección.
Más da el duro que el desnudo.
El amor es el precio para quien quiere comprar el amor
Al albéitar, no le duele la carne de la bestia.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Nota: San Bernardino es un asilo de Madrid.