Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
En tristezas y en amor lloriquear es lo mejor.
La primera te la paso, pero a la segunda te aso.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Aquel que ha hecho una puerta y un cerrojo, también ha hecho una llave.
Estoy como la tamalera, que me va más, que me va mal; pero como del tamal.
Seca la garganta, ni habla ni canta.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
Si usted tiene mucho, dé algunas de sus posesiones; si usted tiene poco; dé algo de su corazón.
El ceder es a veces la mejor manera de vencer.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
Nunca pidas perdón antes que te acusen.
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
Cuanto mayor es ventura, es menos segura.
El vino no tiene vergüenza.
El monte tiene ojo.
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
Es tan chaparro que cuando se sienta en el suelo, le cuelgan los pies.
El deber y no pagar es tan antiguo como el mear.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
El que vino a Gumiel y no bebió vino, ¿a qué coños vino?.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
Al aguador, su cuba y no la borla del doctor.
Si mi abuela no se hubiera muerto, viva estaría.
Los hombres son mejores que su teología
Por San Simón y San Judas cogidas las uvas, lo mismo las verdes que las maduras.
No hay joven fea, ni vieja hermosa.
El veneno como el perfume vienen siempre en frasco pequeño.
Ajo cebollino, para con vino.
A la mujer, búscala fina y limpia, que gorda y sucia ya se hará.
Pues morir no se excusa, mal vivir, ¿por qué se acusa?.
Nadie es un gran hombre para su mayordomo.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
El que en verano no trilla, en invierno no come.
Rama larga, pronto se troncha.
Para el avaro, todo es caro.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
Según San Andrés, el que tiene cara de tonto, lo es.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Para el bien, la acción es más que la intención; para el mal la intención es más que la acción.
Para el peor rey, el mejor profeta. Para el peor pecado, el mejor mensaje.
La respuesta más rápida es la acción.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Ni mesa sin pan, ni ejército sin capitán.
Beber por jarra penada, no me agrada.