Según San Andrés, el que tiene cara de tonto, lo es.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
Nadie es un gran hombre para su mayordomo.
Ajo cebollino, para con vino.
El veneno como el perfume vienen siempre en frasco pequeño.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Rama larga, pronto se troncha.
El que en verano no trilla, en invierno no come.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
Para el bien, la acción es más que la intención; para el mal la intención es más que la acción.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
Para el peor rey, el mejor profeta. Para el peor pecado, el mejor mensaje.
Para el avaro, todo es caro.
Los hombres son mejores que su teología
A muchos debe de temer aquel a quien muchos temen.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
Más vale ser un rico labrador que un marqués pobretón.
La respuesta más rápida es la acción.
Culo veo, culo quiero.
Cuando la paja se mete en el pajar, las mocitas ya pueden trasnochar.
Ni mesa sin pan, ni ejército sin capitán.
La alegría es el remedio universal de todo mal
El necio cree que todo lo sabe.
Beber por jarra penada, no me agrada.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
A la muerte no hay cosechador que la coseche.
Cuando las ranas críen pelos y los sapos orejas.
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
La esposa ideal es la que es fiel, pero intenta ser tan bella y amable como si no lo fuese
No hay alegría sin aflicción.
Al que no está acostumbrado a bragas, las costuras le hacen llagas.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
La barriga llena da poca pena.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
Al niño que llora le dan pecho.
Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
Nieve de Octubre, nieve para cinco meses.
Para creer hay que querer creer
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
A quien mucho tiene, más le viene.
Hay que andar más tieso que un ajo.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.
Quien tiene madre, muérasele tarde.
Nunca es mal año, por mucho trigo.
El que sonríe en vez de enfurecerse es siempre el más fuerte.
Cuando el pobre se arremanga, hasta el culo se le ve.