Entra, bebe, paga y vete.
En este mundo traidor, de cagar nadie se escapa: caga el rico caga el rey, caga el obispo y el Papa.
Molinero de viento, poco trabajo y mucho dinero.
La mala hierba, presto crece.
Sol que mucho pica, o llueve o graniza.
Renuncia solo cuando estés bajo tierra
De pena murió un burro en Cartagena.
Trance peligroso es tener por las orejas al lobo.
La costumbre vence a la ley.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
El qué se convierte en borrego será comido por el lobo.
La lluvia moja las manchas del leopardo pero no se las quita.
Guardóse de la mosca y le comió una araña.
Para cura de mis males, me vinieron más pesares.
Bien en la sierra, o a cien leguas de ella.
Te quiero Andrés, por el interés.
No te fíes del sol del invierno.
Mal se cuece olla que no se remece.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
Si usted tiene mucho, dé algunas de sus posesiones; si usted tiene poco; dé algo de su corazón.
En tristezas y en amor lloriquear es lo mejor.
El ceder es a veces la mejor manera de vencer.
Cuanto mayor es ventura, es menos segura.
Aquel que ha hecho una puerta y un cerrojo, también ha hecho una llave.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Nunca pidas perdón antes que te acusen.
La primera te la paso, pero a la segunda te aso.
Seca la garganta, ni habla ni canta.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
Estoy como la tamalera, que me va más, que me va mal; pero como del tamal.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
Es tan chaparro que cuando se sienta en el suelo, le cuelgan los pies.
El deber y no pagar es tan antiguo como el mear.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
El monte tiene ojo.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
Si mi abuela no se hubiera muerto, viva estaría.
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
El vino no tiene vergüenza.
Pues morir no se excusa, mal vivir, ¿por qué se acusa?.
Al aguador, su cuba y no la borla del doctor.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
El que vino a Gumiel y no bebió vino, ¿a qué coños vino?.
No hay joven fea, ni vieja hermosa.
A la mujer, búscala fina y limpia, que gorda y sucia ya se hará.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
Por San Simón y San Judas cogidas las uvas, lo mismo las verdes que las maduras.