Rocíos de Agosto, miel y mosto.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
De las mujeres bellas y de las flores de mayo se va la belleza en un día
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
Quien no es para más, de hambre en su tierra perecerá.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Una maravilla, con otra se olvida.
La pasión y el odio son hijos de bebidas que embiagan.
Ladroncillo de agujeta, después sube a barjuleta.
Mañana de expectacion tarde de decepcion.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
No enturbies aguas que hayas de beber.
La enfermedad entra por la boca y la desgracia sale de la boca.
A las regiones altas nunca les faltan tormentas.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
El gorrón tiene que ser sufrido.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
Repartamos así: para ti la Justicia y el favor para mí.
Ley puesta, trampa hecha.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Hasta las gatas quieren alpargatas para no andar a gatas.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Beber, hasta la hez.
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
Hay muchos diablos de un mismo pelaje.
Siempre que llueve, escampa.
El que pestañea pierde.
Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado.
Siempre la cuba huele a la uva.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
Quien lee y escribe no pide pan.
Mula coja ni puta no Mejorana nunca.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Cuando los ciegos guían, ¡ay de los que van detrás!.
Del aire se mantienen los camaleones, pero no los hombres.
Las cosas lo que parecen.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
Fruto vedado el más deseado.
Quien de verde se viste bonita se cree.
No vayas a buscar al médico cuando el paciente ya esté muerto.
Mas dichoso es mendigo sano, que rey enfermo.
La nieve es la cobija del agricultor.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Para vivir una vida desprendida, no debemos considerar nada como de nuestra propiedad.
Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de caza siempre glorificarán al cazador.
No muestres, ni al más amigo, los lunares de tu ombligo.
Una vez que la vieja quiso comer carnero, habían ahorcado al carnicero.
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
La comprensión siempre llega más tarde.
No hay malos maestros sino malos alumnos.