Buen amigo, el ya probado en el peligro.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
La suerte está echada.
Jugar la vida al tablero.
Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que tu silencio.
Invierno buen tiempo para el herrero, el panadero y el chocolatero.
El mal trago pasarlo pronto.
Secreto de tres, secreto no es.
El vino y la verdad, sin aguar.
Revuelto el trigo con la cebada, no vale nada.
Un hombre cojo aún puede montar a caballo, un hombre sin manos aún puede pastorear ovejas y un hombre sordo aún puede matar; mejor es estar ciego que arder en la pira funeraria. Son los muertos quienes no pueden hacer nada.
El que se pica, ajos come.
La mujer con quien te cases no te gane en heredades.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
A quien tiene ropa y duerme en el suelo, no le tengas duelo.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Ningún muerto ha regresado, ni a dar un simple recado.
Vino puro y ajo crudo, hacen andar al mozo agudo.
El amor entra por la cocina.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
La zorra nunca se mira la cola.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
Un amigo es como una fuente de agua durante un viaje largo.
Niebla de Marzo, helada de Mayo.
El interés tiene pies y yo también.
Cuando aquí nieva, ¿qué hará en la sierra?.
Hombre chiquitín, alcahuete y saltarín.
Ser pobre como si hubiera sido lavado.
Peca igual el que mata la vaca, como el que le agarra la pata.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
Nunca digas nunca: de este agua no beberé.
Si lo de fuera se ve, lo de dentro se adivina.
Variante: Por Santa Lucia, acorta la noche y alarga el día.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
Quien mucho desea, mucho teme.
Tus pies te llevarán allí donde esté tu corazón.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Libros cerrados, no hacen letrados.
Cantar bien es de pocos, cantar mal es de locos.
No cortes el árbol que te da sombra.
Al hombre aguado, mirarle de lado.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Aunque brille el sol no dejes la capa en casa.
Después de el lunes viene el martes.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Un mal juicio conduce a malas decisiones.