Abrazo de ciego, golpe seguro.
Mentar la soga en casa del ahorcado no es nada acertado.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
Con bolsillo ajeno, todo el mundo es limosnero.
Un protector es como un manto.
Quien pide para candela, no se acuesta sin cena.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
En Marzo los almendros en flor y los mozos en amor.
Es más barata la cena, que se come en casa ajena.
A catarro gallego, tajada de vino.
Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.
Con ballestrinque y cote no se zafa ningún bote.
Amor por cartas son promesas falsas.
El que asno se fue a Roma, asno se torna.
Puede que un hombre sea malo y buenos sus modales.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Me enseña a ser bueno el que me hace un bien.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Saber cuántas son cinco.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
No seas mono, porque te bailan.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
El agua corriente no se corrompe y a los goznes de la puerta no los carcomen los gusanos.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
Libro prestado, libro perdido.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
Si nuestro corazón es una rosa, vuestra boca dirá palabras perfumadas.
Es más fácil plantar que recoger, pero solo se recoge aquello que se ha plantado.
Cada uno canta como le pagan.
Cuando el niño dienta, la muerte tienta.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.
El que madruga, es sereno.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
Con meros consejos, no se va muy lejos.
Peor es la moza de casar que de criar.
Agua que va río abajo, arriba no ha de volver.
Fuerza sin maña, mucho rompe; y maña sin fuerza, poco tira.
El oficial que no miente, sálgase de entre la gente.
Al buen vino, buen tocino.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
Más son los que han tenido que arrepentirse de hablar que de guardar silencio.
Es que los dos cojeamos del mismo pie.
Poca hiel corrompe mucha miel.