Cague la espina quien se comió la sardina.
Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Nadie le dio la vara; él se hizo alcalde, y manda.
Más hace una hormiga andando que un buey echado.
Si ayer eras Don Nadie y hoy Don Alguien eres, ¿qué más quieres?
La felicidad es como un león insaciable
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Nunca faltara un tiesto para una buena mierda.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
Quien más sabe, mayores dudas tiene.
Veinte años puta y uno soltera, tan buena soy como cualquiera.
Hambre matada, comida acabada.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
Hay tontos que al pronto no dan la cara de tonto.
No era nada la meada, y calaba siete colchones y una frazada.
La inocencia de un ratón puede mover un elefante.
No hay que hacerle ruido al chicharrón.
Come bien, bebe mejor, mea claro, pee fuerte y cágate en la muerte.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
En priesa me ves, y doncellez me demandas.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Todos nacemos con igual condición, solo por la virtud nos diferenciamos.
El vino en jarro cura el catarro.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
No oigo, soy de palo.
Hazte cordero y te comerán los lobos.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Celos y envidia quitan al hombre la vida.
Bailarines en cojos paran.
De abedul la albarca y pasarás la charca.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Marido muerto, otro al puesto.
Si volaran los necios, no veríamos el cielo.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
El amor hace locos de cuerdos y sabios de necios; conque enamórate, Pedro.
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
Quien bebe por calabaza, no se sabe el vino que traga.
Después de la risa viene el llanto.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
La valla más baja es el más fácil de saltar.
El cestero que hace un cesto, hace ciento.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
Es mejor si los papeles se pueden levantar juntos.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
Nadie diga: de esta agua no bebere.