A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
El amor es una extraña criatura dulce y absurda que se alimenta de fantasía y muere de saciedad
Las pinturas y las peleas míralas desde lejos.
Cada cabeza es un mundo.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Con las glorias se olvidan las memorias. Con los años, perdió la rucia los saltos.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
Hijo solo, hijo bobo.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
Quien lleva fuego en su corazón, acaba por ahumar su cerebro.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
Busca pan para Mayo y leña para Abril y échate a dormir.
No hay moneda que no pase, ni puta que no se case.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
Cuando te sople bien el viento, aprovéchalo.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
Hasta ajustar, regatear.
El silencio no ha sido jamás escrito.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
Por San Isidro labrador, se va el frío y viene el sol.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
Están cortados por la misma tijera.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Boda y cofradía, no es para cada día.
Un pájaro no canta porque tenga una respuesta. Canta porque tiene una canción.
No es lo mismo llamar al Diablo, que verlo venir.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
De amores el primero, de lunas las de enero.
Quien un día fue picado por la vibora, siente temor a una soga enroscada durante diez años.
Cuando pasan rábanos, cómpralos.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Cuanto más primo, más me arrimo.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
Para librar a vuestros hijos de esos vicios y calamidades haced que desde niños se den a la virtud y trabajos.
Tan contenta va una gallina con un pollo como otra con ocho.
Solo se puede sacar de una bolsa lo que ya está en ella.
Hay más días que ollas.