Boda y cofradía, no es para cada día.
Para librar a vuestros hijos de esos vicios y calamidades haced que desde niños se den a la virtud y trabajos.
Cuando pasan rábanos, cómpralos.
Dame pan y llámame perro.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
Quien un día fue picado por la vibora, siente temor a una soga enroscada durante diez años.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
El silencio no ha sido jamás escrito.
Un pájaro no canta porque tenga una respuesta. Canta porque tiene una canción.
La vaca grande, y el caballo que ande.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
No es lo mismo llamar al Diablo, que verlo venir.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
Hay más días que ollas.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Solo se puede sacar de una bolsa lo que ya está en ella.
Darle a uno mala espina.
Tan contenta va una gallina con un pollo como otra con ocho.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
A San Simón y San Judas, dulces son las uvas.
Quien hace los mandados que coma los bocados.
El que nació para buey desde chiquito berrea.
De amores el primero, de lunas las de enero.
El que da primero da dos veces.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
Cuanto más primo, más me arrimo.
Detrás de los picos van los chicos.
Dos no pelean cuando uno no quiere.
No todo lo que pendula cae
El que se rompe los dientes con la cáscara raramente come la almendra.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
La lengua queda y los ojos listos.
Es viejo, pero no pendejo.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
El que con leche se quema, hasta al jocoque le sopla.
Gallina que no pone huevos, al puchero.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
A los enfermos, los sanos les damos saludables consejos.
Volver a inventar la rueda.
Solo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
El hombre después que le roban, pone candado.
Tierra por medio, para poner remedio.
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.