Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Te casaste, te frego.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
Solo en la actividad desearás vivir cien años.
Menos ha de ser llorado el muerto que el desdichado.
A un perro aunque sea Danés, lo capan Solo una vez.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
La unión hace fuerza.
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
El buen vino, venta trae consigo.
Año de brevas, nunca lo veas.
Bebe y ata la bota.
Se cree el bizco rey entre los ciegos.
Vejez y hermosura nunca se vieron juntas.
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
El que no tiene enemigos, no tiene incentivos.
A barco viejo, bordingas nuevas.
Año bisiesto, echan en ganados el resto.
Para ser tonto, los libros son estorbo.
Buena crianza no pierde punto.
No es bello lo que bello es, sino lo que gusta
La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.
El buen obrero, encuentra trabajo en cualquier agujero.
Siempre que lo desea, la mujer llora y el perro mea.
Las frutas lozanas, incitan las ganas.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
Los que saben más tretas, pierden más pesetas.
Resbalon y tropezon, avisos de caída son.
Por San Blas, el besugo atrás.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
Ladrones roban millones, y son grandes señorones.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
A buen servicio, mal galardón.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
Cada día que amanece el número de tontos crece.
Quien no sabe mentir cree que todos dicen la verdad
En gran río, gran pez, más ahógase alguna vez.
Quien mucho escucha, su mal oye.
El ignorante es poco tolerante.
¿Esta es la vida?. Dígole yo muerte y corrida.
Quien no oye consejo no llega a viejo.
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
En tiempos de lluvia se requiere algo más que un gabán.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
Es más el ruido que las nueces.