Lo malo sin maestro se aprende.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
De la noche en la espesura, hasta la nieve es oscura.
Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te afliges?. Y si tu mal no tiene remedio, ¿por qué te afliges?.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
A fin de año, remienda tu paño.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
No hay como la mama de uno, que da dos platos por uno.
El joven puede morir, pero el viejo no puede vivir.
Jugar bien sus cartas.
En camino largo, corto el paso.
Dichosos los ojos que te ven.
Los encargos con dinero no se olvidan.
El que no da un oficio a su hijo, le enseña a ser ladrón.
Si los hombres estuviesen tan satisfechos de su suerte como de sí mismos, serían en su mayoría felices
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Entre los seres que odian, deberemos vivir sin odio.
En mi gusto y en mi gana, ni mi tata ni mi mama.
Hasta las rosas más finas, también tienen sus espinas.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
Baco, Venus y tabaco ponen al hombre flaco.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Mala yerba, mucho crece.
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
Cuando la gana de joder aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
Casado, pero no capado.
Estudia y no serás cuando crecido, el juguete vulgar de las pasiones, ni el esclavo servil de los tiranos (Abel Vera Simbort)
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
El gallo donde canta come.
A un perro aunque sea Danés, lo capan Solo una vez.
Menos ha de ser llorado el muerto que el desdichado.
Te casaste, te frego.
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
El que no tiene enemigos, no tiene incentivos.
Solo en la actividad desearás vivir cien años.
Año de brevas, nunca lo veas.
Para ser tonto, los libros son estorbo.
Se cree el bizco rey entre los ciegos.
El buen vino, venta trae consigo.
La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
La unión hace fuerza.
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.