Con la primera copa el hombre bebe vino; con la segunda el vino bebe vino, y con la tercera, el vino bebe al hombre.
Razones sacan razones.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
No compres cosa vieja que no sea vino, jamón o teja.
Cuando el marido llega a la casa debe pegarle a su mujer, si él no sabe el motivo, seguramente ella si lo sabe.
Casamiento por amores, no darán fruto esas flores.
La lealtad se paga.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
Bellotas y castañas hacen malas hilancias.
Febrero, rato malo y rato bueno.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Amor de dos, amor de Dios.
Vanidad exterior es indicio de pobreza interior.
La mujer en el amor es como la gallina, que cuando se muere el gallo a cualquier pollo se arrima.
Más matan cenas que guerras.
Más vale ser pobre que estar enterrado.
Tanto hace por su fama quien te envidia como quien te alaba.
Amor nunca dice basta.
Necio por natura y sabio por lectura.
Esto parece el coño de la Bernarda.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
En el andar y en el beber se conoce a la mujer.
Para ser puta con chancletas, más vale estarse quieta.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Boca sucia no habla limpio.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
En el paisaje de primavera, no hay mejor ni peor. Las ramas que florecen crecen naturalmente, algunas mucho, algunas poco.
Hombre casado, burro domado.
Madruga y verás; busca y hallarás.
A caballo nuevo jinete viejo.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Agua en cesto se acaba presto.
Donde hay humo no hay [[escarcha.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
La avaricia rompe el saco.
El amor, unas veces soñador y otras volador.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
A cada pez le llega su vez.
Si tienes un sirviente perezoso, pon la comida delante de él y mándalo a un recado.
Las lenguas de los que critican son como las patas de las moscas, aterrizan en cualquier cosa que encuentran.
Tiempo de grajos, pueden ser más los de arriba que los de abajo.
Bueno es el gato, si no te araña.
Quien con los perros se trata, aprende hasta alzar la pata.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Querer es poder.