El amor es como una planta trepadora que muere si no tiene nada a qué agarrarse
Cada cual se cuelgue lo que mate.
Dar el consejo y el vencejo.
No hay gato que no tenga uñas.
No hay generación donde no haya o puta o ladrón.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
Mujer sin hijos jardín sin flores.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
Nunca viene una desgracia sola.
Huye de las querellas; no seas parte de ellas ni testigo.
¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
El arroz es el nervio de la guerra.
Cuando en Abril truena, noticia buena.
Cuando me despierte me llamas.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Jeremías llora sus penas y no las mías.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
El que mucho te cela es porque bien te quiere.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
Quien con mocos va a la guerra con mocos vuelve de ella.
Muchos que parecen Cordero, son lobos carniceros.
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.
Quien ríe el viernes, llora el domingo.
Comer sin vino, comer canino.
El caballo viejo conoce bien el camino.
No entra en misa la campana, y a todos llama.
Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
Dos montañas no se pueden juntar, pero dos piedras sí.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Caballo que con tres años ve a una yegua y no relincha, o no le gusta la yegua o tiene prieta la cincha.
Puso un circo, y le crecieron los enanos.
A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.
A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
La zorra se conoce por la cola.
El caballo la pistola y la mujer nunca se prestan.
Hacienda de pluma, poco dura.
Vale más buena cara que un montón de halagos
La crianza aleja la labranza.
La mentira de un niño es como un pez muerto, siempre sale a la superficie.
El agradecido no olvida el bien recibido.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
La necesidad al menesteroso le obliga a ser mentiroso.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
En Octubre, la oveja cubre.