¿Qué criatura no tiene un ramito de locura?
Sol puesto, obrero suelto.
Cabra coja, no tenga fiesta.
Cuando el tonto va, ya de vuelta el listo está.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
Cada pueblo tiene el gobierno que se merece.
A la Virgen del Henar, unos van por ver y otros por mirar.
Al hombre deshonesto le es útil el azar
Vaca flaca, siempre parece ternera.
El jornal por la puerta entra y por el humero se va.
Las flores son para los muertos.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
A tal puta, tal rufián.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
Los hijos heredan las culpas de los padres
Tu quieres que el león me coma.
Algunos tienen buena jaula, pero malos pájaros.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
El que tiene boca, se equivoca, y el que tiene culo se pee.
Estos son polvos de aquellos lodos.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
El que ama a una casada, puede morir de cornada.
Se puede juzgar a un hombre por su nación, pero no a una nación por un hombre.
Hace mal quien lo secundario hace principal.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
Avellanas con Montilla, almendritas con Jerez, nuececitas con Moriles, y en mi mesa pon los tres.
Niño que en la mesa canta, se atraganta.
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
A flores nuevas, afeite perdido.
Ni son todos los que están, ni están todos los que son.
Hombre harto, no es comilón.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
Puerco que no grita cuchillo con el.
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.
Cada día trae su propio afán.
No te fíes de la muchacha de la taberna ni del cielo estrellado de Diciembre.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
Años nones son los peores.
De pico tenía mi abuelo un jarro, se cayó y se quedó chato.
No fío, porque pierdo lo mío.
Con vergüenza, ni se come ni se almuerza.
Ni pidas a mujer hermosa, y prometas a pobre, ni debas a rico.
Como te presentes, así te mirara la gente.
Antes de criticar a alguien asegúrate de que no tengas tú la nariz tapada de tsampa.
No te fíes de quien de ti desconfíe.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.