De sol de tarde, Dios te guarde.
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
Aguas calmadas estropean los puentes.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
Variedad es causa de amenidad.
Buenas y malas artes hay en todas partes.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Juego de bolos no lo entienden todos.
La lluvia por San Lorenzo estropea los higos.
Más vale odiado que olvidado.
Más merezco; pero contigo me conformo.
Decir bien y obrar mejor.
Un mal candado llamará a la ganzúa.
Yo que callo, piedras apaño.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
Es más bello dejarse engañar diez veces que perder una vez la fe en la humanidad
Eso es como pedirle peras al olmo.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Donde hay cariño, allí va el niño.
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
Septiembre en fin de mes, el calor vuelve otra vez.
Los problemas nunca vienen solos.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
Sin padrino no se hace ni el milagro del Santo Cucarro, que con agua y tierra hacía barro.
La crianza es buena los trece meses del año
Agua y pan, comida de can; pan y agua, carne y vino, comida de peregrino.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
Mujer ventana, nunca Llega a casadera.
Marido rico y necio no tiene precio.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
Fiebre cuartana no hace jamás sonar campana.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
Vive de ilusiones el tonto de los cojones.
Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Dar a manos llenas significa repartir en pequeñas partes lo que fue robado a lo grande
No pasa seguro quien corre por el muro.
La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Al desganado, darle ajos.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.