Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
El regalo del mal hombre no trae consigo nada bueno.
En casa del herrero, martillo de palo.
A fuerza de villano, hierro en mano.
Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
Quien no sabe gobernar su casa, quiere gobernar a España.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
Nadie es tan viejo que no piense vivir otro año.
Cuando el año viene de leche, hasta los machos echan un chorro.
No hagas bien a villanos, si no eres loco ni santo.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
Donde va el mar, que vayan las arenas.
Buenas razones cautivan los corazones.
Dos es compañía, tres multitud.
Boñiga de Abril, tira manchas mil.
El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigirse mucho a uno mismo y poco a los demás
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
Haceos miel y comeos han las moscas.
Hablar en plata blanca.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
Junta de rabadanes, oveja muerta.
La felicidad no es cosa de risa
Quién no gusta del vino, tiene otros peores vicios.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
El beso lo inventó Dios y el diablo lo que viene en pos.
Mal reposa la vida dudosa.
A quien gana buscaras, que quien pierde, él volverá.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Si las palabras de salida son hermosas, entonces las palabras entrantes serán muy bonitas.
Cuando el gavilán vuela alto, es porque busca gallinas.
Amor nuevo, olvida el primero.
Maldigo el diente que come la simiente.
La bonanza amenaza borrasca
La paja en el ojo ajeno se mira más despacio.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Los extremos se tocan.
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
Amor de niña, agua en cestillla.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
Hacer ruido, para sacar partido.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.