Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigirse mucho a uno mismo y poco a los demás
Haceos miel y comeos han las moscas.
Si las palabras de salida son hermosas, entonces las palabras entrantes serán muy bonitas.
El beso lo inventó Dios y el diablo lo que viene en pos.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
Mal reposa la vida dudosa.
La felicidad no es cosa de risa
Quién no gusta del vino, tiene otros peores vicios.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Junta de rabadanes, oveja muerta.
A quien gana buscaras, que quien pierde, él volverá.
Amor nuevo, olvida el primero.
Cuando el gavilán vuela alto, es porque busca gallinas.
Los extremos se tocan.
A cada parte hay tres leguas de mal camino.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
La bonanza amenaza borrasca
Duerme más que un gato con anemia.
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
La paja en el ojo ajeno se mira más despacio.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Amor de niña, agua en cestillla.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Maldigo el diente que come la simiente.
El buen mosto sale al rostro.
Música y flores, galas de amores.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Hay mujeres que tienden a subir, y hay otras que suben a tender.
Cuando el gallo canta y después bebe, pronto truena o llueve.
La cama guarda la fama.
Calle el que dio y hable el que recibió.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
Hacer ruido, para sacar partido.
A cada ollaza su coberteraza.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
A galgo mojado, liebre enjuta.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
Perro no come perro.