La fantasía es más veloz que el viento
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.
Duerme el leal lo que al traidor le place.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.
Jarrito nuevo guárdase en el chiquero; pasan dos semanas y por todas partes anda.
Solo el mudo no cuenta mentiras.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Ni la novia sin cejas, ni boda sin quejas.
Quien se vanagloria de un vicio lo hace de todos
Recuerda, si hay tormenta habrá arco iris.
El avariento nunca está contento.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
Año lluvioso, échate de codo.
Cada villa, su maravilla.
Bonitas palabras al más listo engañan.
Hambre y frío entregan al hombre a su enemigo.
El año bueno, el grano es hecho; el año malo, la paja es grano.
Si necesitas consejo, pídelo al viejo.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
No tengas como vano el consejo del anciano.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Una buena mañana hace buena la jornada.
Si una puerta se cierra, otra se abre.
Cacarear y no poner, bueno no es.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
Hay más santos que nichos.
El amor es un rocío que humedece al mismo tiempo las ortigas y los lirios
Viento del solano, agua en la mano.
En pedregal no siembres cereal.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
Ganar un proceso es adquirir una gallina y perder una vaca.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
Aprende llorando y reirás ganando.
Comer uva y cagar racimo.
A buen bosque vas por leña.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
El verano muere siempre ahogado
Una hermosa puerta embellece una fea fachada
Tres españoles, cuatro opiniones.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
El mal agüero del espejo roto es que hay que comprar otro.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.