Canten calandrias o les apachurro el nido.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
El comedido sale jodido.
Por las calles de Levante, el diluvio y la inundación, hacen en otoño su aparición.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Si quieres que te siga el perro dale pan
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Si no sabes hacer, mira al vecino qué hace
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
En todas partes se cuecen habas.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Suegra y nuera, perro y gato, no comen en el mismo plato.
Cada loco con su tema.
Navidad en viernes, siembra por donde pudieres.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
Juan Segura vivió mucho años
Más vale buen amigo que pariente ni primo.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
Es de bien nacido ser agradecido
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
El amigo de todos es fiel a ninguno.
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
Ser el último orejón del tarro.
Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
La risa va por barrios.
El que se casa, por todo pasa.
El que necesita, te visita.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
Ahora que tenemos tiempo, cuéntame un cuento.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
Cuídate del amigo al que has ofendido
Nieve en octubre, siete lunas cubre.
El enano ve gigantes por todas partes.
Si quieres ganarte un enemigo, presta dinero a un amigo
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.