Alma sin amor, flor sin olor.
Los jóvenes van por grupos, los adultos por parejas y los viejos van solos.
No sabrás quien es tu amigo antes de que se rompa el hielo
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
El mosquito de uno es el camello de otro.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
En la prueba está la solución. Si Dios te da limones, haz limonada.
Huye del peligro y no caerás en él.
En lugar de señorío, no hagas tu nido.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
El tiempo es como una flecha que vuela.
Cuentas viejas líos y quejas.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
El más avisado cae.
Si quieres buena fama, no te halle el sol en la cama.
La gloria no es galardón, cuando es soberbia y pasión.
La felicidad dura un minuto; la infelicidad el resto de tu vida
El loco, por la pena es cuerdo.
El que quiere subir inventa la escalera.
Palo porque bogas y palo porque no bogas.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
Cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
La flor de loto asoma inmaculada del fango.
El buscador es descubridor.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
De los burros, la destreza, no radica en la cabeza.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
Beber sin comer, maña de ranas es.
No hay provecho propio sin daño para otro.
Un granuja es suave como el algodon; un estúpido es duro como el hierro.
A cada lechón le llega su noche buena.
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
El que pone al juego sus dineros no ha de hacer cuenta de ellos.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
El dueño de la casa sabe donde gotea su tejado.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
El pescar con caña, requiere paciencia y maña.
Más puede diligencia que ciencia.
La enfermedad entra por la boca y la desgracia sale de la boca.
Si prestas a un compañero, pierdes amigo y dinero.
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
Cuando el alumno esté listo para aprender, un maestro aparecerá.