A lo hecho, pecho.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Afanar y no medrar es para desesperar.
El hombre nació para morir, es mortal.
El agua se purifica fluyendo; el hombre, avanzando.
Codicia mala a Dios no engaña.
El buen pan se hace con trigo, y con franqueza el amigo.
Como lo de aquí para allá es subida, lo de alla para acá es bajada.
Como chancho en misa.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
Bella por fuera, triste por dentro
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
Cuida tu cerebro que tu cerebro cuidará de ti.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
Boda y mortaja, del cielo baja.
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
La avaricia rompe el saco.
Buena es la regla, si la regla es buena.
No ruegues a mujer en cama, ni a caballo en el agua.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Muchos saben el precio de algo, pero no su valor. Pues hay cosas que no tienen precio cuyo valor es incalculable.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
Cuando un tonto coge una verea, ni la verea deja al tonto ni el tonto deja la verea.
Es mejor estar bien parado que estar bien estacionado.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Todo necio confunde valor y precio.
No muerdas la mano que te da de comer.
El soldado que ha huido cincuenta pasos se ríe del que lo ha hecho cien pasos.
Rotas las raíces del loto siguen unidas sus fibras.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Comenzar es la mitad de cualquier acción.
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
Cuesta arriba o cuesta abajo, echa siempre por el atajo.
Las cosas más importantes de la vida no son cosas.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Cuando el árbol está desarraigado, las hormigas lo toman por asalto.
Lo que vale la pena hacerse, vale la pena hacerlo bien.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
Todos los extremos son malos.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.