San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
Eres de la ley del tordo, las patas flacas y el culo gordo.
Hay que dar tiempo al tiempo.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
El hombre mal hablado, tendrá un hijo desvergonzado.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
Pase mayo, y pase pardo.
Dale un pez a un hombre y comerá un día; enseñale a pescar y comerá siempre.
Julio el mes más corto cuando hay peculio.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
La zorra no se anda a grillos.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
A barba moza, vergüenza poca.
Oración de perro no va al cielo.
A buen amo, mejor criado.
Donde manda el perro, se ata al amo.
El que tiene buenas piernas no necesita muletas.
Mal juzga el arte, el que en él no tiene parte.
El barco de las promesas ya zarpó.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
Los errores del que cura, con la tierra han cobertura.
En viniendo el perdigón pierde la trucha sazón.
Jugar a las cartas vistas.
No hay que vender la piel del oso antes de haberlo cazado.
Unos tanto y otros tan poco.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
Toma el tiempo conforme viene, pues otra cosa no puedes.
El más gallardo señor, también peé de mal olor.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
Más tarde, los cuernos serán increíblemente especiales.
Jarabe de pico a muchos ha hecho ricos.
Quien casa una hija, gana un hijo.
Es más fácil tapar el sol con un dedo que la verdad con una montaña de mentiras.
Donde todo el mundo opina, no hay orden ni disciplina.
Pato, ganso y ansarón, tres cosas son, y una son: cochino, puerco y lechón.
Más vale un voluntario que cien forzosos.
El saber no ocupa lugar, pero sí espacio en disco.
Barco viejo, mal navega.
El que camina, no estorba.
El que disfruta insultando a la gente con sus escritos es como una bruja; el que disfruta adulándolo es como un quiromántico
Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
Es quien predica y predica, quien menos cree lo que explica.