Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Casarás y amansarás.
Lo más tierno en este mundo, domina y vence a lo más duro.
Vive tu vida y no la de los demás.
A buen adquiridor, buen expendedor.
Quien a buen árbol se arrima, va un perro y se le mea encima.
Copiando a todos los demás todo el tiempo, el mono un día se cortó su propia garganta.
Algo se pesca_ Y llevaba una rana en la cesta.
Ningún rencor es bueno.
Predicar en desierto sería gran desacierto.
Quien tiene buen huerto, cría buen puerco.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Nunca falta un roto para un descosido.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Tabernero diligente, de quince arrobas hace veinte.
No te fíes del enemigo que duerme.
Con el castigo, el bueno se hace mejor y el malo se hace peor.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
Dios no espera año para castigar.
La amabilidad es arma más noble para conquistar.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos.
Amigo indiscreto, ni es buen amigo ni guarda secreto.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Nada contra la corriente.
Gasta más el pobre en hilo, que el rico en tela.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Se puede vivir sin un hermano, pero no sin un amigo.
Por San Lucas siembra habucas; siembra pocas y cogerás muchas.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
El que mal vive, poco vive.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
El amor es como el agua que no se seca.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
Idos y muertos, olvidados presto.
El que mucho come, poco adelgaza.
Más daña un mal enemigo que aprovecha un buen amigo.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Quien hace bien al astroso, no pierde de ello, más piérdelo todo.