En la variedad está el gusto.
Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
Más sabe una suegra que las culebras.
El corazón es el primero que vive y el último que muere
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
El ave canta aunque la rama cruja.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
El mejor maestro, el tiempo; la mejor ciencia, la experiencia.
La sal no dice de sí misma que es salada.
Cuando escribas alguna carta, leéla despacio antes de enviarla.
El agua para un susto y el vino para un gusto.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
Palo dado ni Dios lo quita.
La que no pone seso en la olla, no lo tiene en la toca.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Volver a inventar la rueda.
Vida que es una mierda poco importa que se pierda.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Primero, pensar y después, hablar.
Cuando el niño dienta, la muerte tienta.
Donde no hay cabeza, no hace falta sombrero.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
Por San Simón y San Judas cogidas las uvas, lo mismo las verdes que las maduras.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
Sin dudar, no hay acertar.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
Seso tiene de borrico quien vive pobre por morir rico.
Nadie se muere dos veces.
No hay mayor dificultad que la poca voluntad.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
No existe más amor que el amor a primera vista
Las lenguas de los que critican son como las patas de las moscas, aterrizan en cualquier cosa que encuentran.
Quien lo ha de hacer, no lo dice.
Mucho corre la liebre, pero más el galgo que a prende.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
A casa nueva, puerta vieja.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
De mi maíz ni un grano.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
Hagamos hoy por la vida, que la muerte vendrá sola.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Por su facha y alharaca, el nuevo rico se saca.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
Con maña, caza a la mosca la araña.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.