El que se rompe los dientes con la cáscara raramente come la almendra.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos.
Por Santa Catalina coge tu oliva, la vieja que lo sabía cogida la tenía.
No es tonto el indio, sino quien lo hace compadre.
Si vas a pasear, las bragas has de cambiar.
Las malas nuevas siempre son ciertas.
Ir de trapillo.
La suerte es loca y a todos nos toca.
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
No te alabes antes de que acabes.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
Agua que corre, nunca mal coge.
El cliente siempre tiene la razón.
Para acertar mejor, echarlo a lo peor.
Lo que la naturaleza no te da Salamanca no te lo presta.
La mentira dura hasta que la verdad florece.
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Más pija que el Don Bosco.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
El avaro es como el cerdo, esta bueno muerto.
Ayatola no me toques la pirola.
Tantas veces va el cántaro a la fuente, que al final quiebra.
La obra alaba el maestro.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
Las cosas se toman según de quien vengan.
A caballero nuevo, caballo viejo.
El que regala bien vende, si el que recibe lo entiende.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Ningún mortal peca, cuando defeca.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
Trabaja como si siempre hubieses de vivir, y vive como si luego hubieses de morir.
La buena uva hace buena pasa.
El arma es enemiga de su dueño.
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
Come con él, y guárdate de él.
No hay cosa que no tenga su contra.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
Más vale oler a asno que a muerto.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
El agraviado, nunca desmemoriado.
Sembrar poco y mucho recoger, no puede ser.
A por ellos, que son pocos y cobardes.
La ocasión llega, llama y no espera.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.