Acostarse temprano y levantarse temprano hacen al hombre saludable, rico y sabio.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
Los árboles más viejos dan los frutos más dulces.
Cuando se muere el gallo, la gallina a cualquier pollo se arrima.
Más deberás a un buen hermano que a un mal cuñado.
Corazón apasionado no sufre ser aconsejado.
Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
A misa temprano nunca va el amo.
Antes de que te cases, mira bien lo que haces.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
Buenas cuentas, conservan amistades.
El perfume de los cipreses sigue la respiración del viento. Las palabras de amor de la amada guían el curso de la vida de un hombre
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Quien cae al suelo, se levanta con la ayuda del suelo.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
La lluvia solo es un problema si no te quieres mojar.
Repicar y andar en la procesión implica contradicción.
La obra bien hecha, a su autor recomienda.
Guagua que llora mama.
No hay caminos para la paz, la paz es el camino.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Con la mujer y con la mar hay que saber navegar.
Obediencia y paciencia son la mejor ciencia.
Vale más el que sabe más.
El oro se prueba en el fuego y los amigos en las adversidades.
Las palabras no tienen alas pero pueden volar miles de kilómetros
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Despacio, que llevo prisa.
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
El que se apura, poco dura.
El hombre no puede saltar fuera de su sombra.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
Si las palabras de salida son hermosas, entonces las palabras entrantes serán muy bonitas.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Duerme el leal lo que al traidor le place.
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
A jugar y perder, pagar y callar.
Por la boca muere el pez.
Más vale muchos pocos que pocos muchos.
Las tareas de un elefante nunca son demasiado pesadas para él.
El que pestañea pierde.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Casa ordenada, casa salvada.
El cazador que persigue a un elefante no se detiene para tirar piedras a los pájaros.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
El dormir es el hermano menor de la muerte.