Lo mejor de los dados es no jugarlos.
Matar un tigre.
La práctica perfecciona.
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
Quien no sufrió una escasez, no guarda para después.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
No saber qué hacer con las manos y los pies.
El que poco pide, poco merece.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
A lo que no puede ser paciencia.
El avaro carece tanto de lo que tiene como de lo que no tiene.
La fuerza vence, la razón convence.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Con arte y con engaño se vive la mitad del año y con engaño arte se vive la otra parte.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Baila más que un trompo.
Lo que mucho se usa, poco dura.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
No hay que arrear ganado flaco.
Un solo enemigo es demasiado y cien amigos son pocos
Virgo y mocedad no vuelven nunca cuando se van.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
Más barato es cuidar que edificar.
Más bien libre en el extranjero que ser un esclavo de regreso en casa.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
Casa propia es un tesoro que no es pagado con oro.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Aprovecha el tiempo bueno, ya que el malo se mete solo.
Quien come aprisa, come mal.
No hagas bien a villanos, si no eres loco ni santo.
Un protector es como un manto.
Viejo es Pedro para cabrero.
La mujer ha de saber, primero puta que buena mujer.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
Un barco pequeño debe mantenerse cerca de la orilla; los más grandes pueden aventurarse mar adentro.
El hombre que se enoja se derrotará a sí mismo en el combate, lo mismo que en la vida.
Todos los blancos tienen un reloj, pero jamás tienen tiempo.