La vanidad es hija legítima y necesaria de la ignorancia.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
El oficio hace maestro.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Al padre, si fuere bueno, sírvele; y si malo, súfrele.
Hijo fuiste, padre serás, como lo hiciste así te harán.
Cada necio quiere dar su consejo.
Cuando Febrero no febrerea, Marzo marcea.
El que sabe guardar un secreto es porque está muerto.
Es más vivo y es más pronto, quien a veces se hace el tonto.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Al que no fuma ni bebe vino, el Diablo le lleva por otro camino.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Boda de hongos, llámala bodorrio.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Amor de corneta, de diana a retreta.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
El que se enoja pierde.
El ahorro es santo porque hace milagros.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
Por dinero baila el perro, y por pan si se lo dan.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Las grandes penas no se quejan.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
Más da el duro que el desnudo.
Agua que no has de beber, déjala correr.
Cada quien, con su cada cual.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Llorando nacen todos, riendo ni uno solo.
Hay tres cosas que se tienen que hacer en la vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
De tales devociones, tales costurones.
Ganado suelto bien retoza.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
Buen podador, buen viñador.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.