Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
Enero desaloja las camas
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
Dejar al gato con el pescado.
El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice.
Donde hay nobleza, hay largueza.
El que llora su mal, no lo remedia
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
Que la esperanza no te lleve jamás a despreciar lo que tienes.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
Todo amor tiene su gasto
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
Más vale mujer triste que marido que embiste.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
Ruéganla que se pea, y cágase.
Quien no llora, no mama!
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Los suspiros llegan mas lejos que los gritos.
No hay cuesta arriba sin cuesta abajo.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
El corazón es el primero que vive y el último que muere
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Un hombre puede lo que sabe
El buen hijo a su casa vuelve.
La suerte nunca da, solo presta.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
Formó una tormenta en un vaso de agua.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Donde no hay harina todo es mohína.
De pico tenía mi abuelo un jarro, se cayó y se quedó chato.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.