El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Haz aquello que quieras haber hecho cuando mueras.
Variante: El perro y el niño, donde le ponen cariño.
Deja la cama al ser de día y vivirás con alegría.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.
Año tuero, vaca y muerto.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Da vino por vino y pan por pan, y todos te entenderán.
Chivo que se devuelve se esnuca.
Amor de lejos, felices los cuatro
Caer para levantarse, no es caer.
Un país con muchos arenques no necesita médico.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
Como es el padre, así es el hijo.
Se muere de vergüenza, no de miedo.
Muchos pocos hacen un mucho.
Una variante sería "Quién juega con fuego se termina quemando.
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Jamón y vino añejo estiran el pellejo.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Del buen vecino sale el buen amigo.
Si tiene remedio,¿ por qué te quejas? Si no tiene remedio, ¿por qué te quejas?
Quien no se arriesga no conquista
Mal largo, muerte al cabo.
Recoger las semillas de sésamo pasando por alto las sandías.
De mi maíz ni un grano.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
Crece el huevo bien batido, como la mujer con el buen marido.
No coloques el puchero en el fuego si el ciervo aún corre en el bosque
Despacito y con amor, se hacen las cosas mejor.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
La vida es un juego.
Arroz y merluza, melón y pepino, nacen en agua y mueren en vino.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
Todo tiene su precio, pero hay precios que no merece la pena pagar.
Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
Alazán tostado, antes muerto que cansado.
Con dinero en el bolsillo se es inteligente, atractivo, y además se canta bien.