A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
Las berzas de enero, escurren el puchero.
Nunca hagas grande a quien nació rastrero.
A su tiempo se cogen las uvas.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
En tiempos de sequía, mata unas vacas para que otras coman.
Con la muerte todo se acaba.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
Burro cansado, burro empalmado.
Quien siembra, siega.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
Hierba segada, buen sol espera.
El que trabaja honrado, se vuelve jorobado.
Ocioso y lagarto, no mueren de infarto.
Más vale morir honrado que vivir deshonrado.
Más peligrosa esa vieja, que un tiro entre ceja y ceja.
Paja al pajar y barberos a rapar.
Cuanto mayor es la fortuna, tanto es menos segura.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
Ido el conejo me das consejo.
Desengaños y sinsabores matan a los mejores.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
Ningún jorobado se quiere ver la joroba.
La zorra cambia su pellejo; pero no sus mañas.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
Mándame las flores cuando aún pueda olerlas.
A mal vivir, mal morir.
Gran mal padece quien amores atiende.
¡Cuándo, más cuándo, llevará cerezas el cardo!.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Burlas que son veras, otro las quiera.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Lo barato, sale caro.
Mujer muerte, siete a la puerta.
No estará muy triste, quien de rojo viste.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
La voz del asno no pasa del tejado.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".