A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Mas dichoso es mendigo sano, que rey enfermo.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
Que todo es ilusión menos la muerte.
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha
Una sola vez no es costumbre.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
La vida es un montón de pequeñas cosas
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura.
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
El tiempo es oro.
El paso de la vida, no es atravesar una llanura.
Tantos días pasan de enero, tantos ajos pierde el ajero.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
¿Cuándo será el fin del mundo?. El día que yo muera.
Si quieres con tu familia reñir, echa algo a repartir.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
La fortuna es madrina de los necios.
Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obigarlo que lo siga.
Necio que calla por sabio que pasa.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
Al mal tiempo, buena cara.
Aquel a quien mil dedos acusadores señalan, muere sin estar enfermo.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
La carne ha bajado y los pulmones han subido.
El amor tira más que una yunta de bueyes.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
Por buena que sea la cuna, mejor es la buena crianza.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
La pobreza no es vileza, mas es rama de la pereza.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
Más vale llegar a tiempo que rondar cien años.
Nunca vi mayor afán, que muchos hijos y poco pan.
La felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria.
¿De qué se ríe un tonto?. De ver reír a otro tonto.
Ir por lana y volver trasquilado.
"Los inviernos en Burgos, y los veranos en Sevilla", decía Doña Isabel, la gran reina de Castilla.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Ama, perdona y olvida.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
Bien muere, quien bien vive.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.