Ocasión perdida, para siempre ida.
Novia llorosa, sonriente esposa, novia sonriente, llorosa esposa.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
Palabras de santo, uñas de gato.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
A hurón cansado, madriguera nueva.
A la larga el buen manjar, cansa al fin el paladar.
Hay que leerle la cartilla.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Los medicos también se mueren.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
La vida pende de un hilo.
Madre es la que cría, no la que pare.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Bien convida, quien prestó bebe.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
La salud es un tesoro, de más quilates que el oro.
Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
Hace un frío que se hielan las palabras.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
El pagar y el morir, cuanto más tarde mejor.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Ni cenamos ni se muere padre.
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
En la aldea, no hay melón malo ni mujer fea.
Quien duerme no coge liebre.
Quien mal cae, mal yace.
Variante: A buen hambre, no hay mal pan.
Pues morir no se excusa, mal vivir, ¿por qué se acusa?.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
La mesa pobre es madre de la salud rica.
Deja al maestro, aunque sea un burro.