Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
Muerte no venga que achaques no tenga.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
A quien se casa con viuda, ya no le queda la duda.
El sexo nos hace perder la cabeza
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
Más vale un buen morir que un mal vivir.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Hombre avisado, medio salvado
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
Fiebres otoñales, largas o mortales.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
En lo ajeno, reina la desgracia.
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
Quien se casa, casa quiere.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
Loro viejo no da la pata.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Agrandado como alpargata de pichi.
El que vive de ilusiones muere de desengaños.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Que no llegue la medicina cuando el enfermo ya se murió.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
El tiempo es el mejor consejero
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
No es posible defenderse del aburrimiento
No conviertas en amigo al que has vencido
Buenas palabras, cantar de cigarras.