La felicidad da la vista a un ciego
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
El amor de un yerno y el sol de invierno tienen el mismo calor.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
Barba a barba, vergüenza se cata.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
Donde hay miedo hay poco lugar para el amor
No da un tajo ni en defensa propia.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
El agua ni envejece ni empobrece.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
Uno explica al amigo, el amigo a los demás
Variante: Por su mejoría su casa dejaría.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
Los amigos de los buenos tiempos son como los gatos callejeros
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
A la pereza persigue la pobreza.
Moro viejo no puede ser buen cristiano.
El hombre débil se ahoga en un vaso de agua
Puta la madre, puta la hija y puta la manta que las cobija.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
Si la vida te da manzanas, hazte un zumo de peras.
El hombre honra al amigo con afecto, responde a regalo con regalo. A risa responde con risa y al truco con trampa.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.
No son malos tiempos, es malo el hombre
Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cria a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.
Triste de la casa donde la gallina canta y el gallo calla.
Cuando se enciende el pajar viejo, más arde que el nuevo.
Puedes salir herido, pero es la única forma de vivir la vida realmente.
Sana sana potito de rana si no sana altiro sanará mañana
El verano es la madre de los pobres
Quien deja de ser amigo no lo había sido nunca
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Con copete y sin copete, señora vos sois hermosa, más el copete es gran cosa.
A casa nueva, puerta vieja.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
Tras de corneados ? Apaleados.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
A nave rota, todo tiempo es contrario.