Muerto está el ausente, y vivo el presente.
Ir por lana y volver trasquilado.
Nunca vi mayor afán, que muchos hijos y poco pan.
"Los inviernos en Burgos, y los veranos en Sevilla", decía Doña Isabel, la gran reina de Castilla.
Bien muere, quien bien vive.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
A nadie le amarga un dulce.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
Cartas cantan.
A ama gruñona, criada rezongona.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
Poco sol, poca cena y poca pena, y tendrás salud buena.
Traducción: Castañas, nueces y vino, son la alegría de San Martín.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
A muertos y a idos, no hay amigos.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Niño con siete niñeras se queda ciego.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
La vida es corta y pasarla alegre, es lo que importa.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Año de brevas, nunca lo veas.
Quien reparte la herencia antes de la muerte, se merece que le den con una piedra en la frente.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
A más beber, menos comer.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Casa labrada y viña heredada.
La mujer que poco vela, tarde hace luenga tela.
O te aclimatas, o te aclimueres.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
A palabras necias, bofetones.
Mudarse por mejorarse.
Corazón alegre hace fuego de la nieve.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
Quien envidioso fuere, antes de tiempo fuere, antes de tiempo muere.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.