Nadie muere motón.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan.
Que estudien los burros, que yo ya se mucho.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
Malo si izan, y malo, si no izan.
A la prima se le arrima y a la hermana con más ganas.
No es buen médico el que desahucia al enfermo.
Cuando siembres siembra trigo que chícharos hacen ruido.
Bien se lleva la carga, más no la sobrecarga.
Tan rápido como un chisme.
El burro de San Vicente carga la carga y no la siente.
Barriga llena, no cree en hambre ajena.
Si por bueno te tienes, haz lo que debes.
No canta mal las rancheras.
En Mayo regresa el rebaño.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
Los grandes talentos son calmados en la prosperidad y callados en la adversidad.
Buenas judías la Mancha las cría.
Sobre mojado, llueve.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
Conquistada la madre, segura está la hija.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
Según San Andrés, el que tiene cara de tonto, lo es.
Para San Matías se igualan las noches con los días.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Es mejor si los papeles se pueden levantar juntos.
La gloria no es galardón, cuando es soberbia y pasión.
Por un mal chiste, un buen amigo perdiste.
El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar.
Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría.
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
Cuando se monta un elefante, no molesta el rocío.
A cada parte hay tres leguas de mal camino.
Cada perro, con su hueso.
Todo gran amor no es posible sin pena.
No es pobre el que tiene poco, sino el que codicia mucho.
El insensato que reconoce su insensatez es un sabio. Pero un insensato que se cree sabio es, en verdad, un insensato.
Las aguas de Abril todas caben en un barril; pero si el barril no tiene culo, se anegará medio mundo.
Más quiero poco seguro que mucho en peligro.
A San Simón y San Judas, dulces son las uvas.
No vendas la piel del oso antes de haberlo muerto.
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.