Un hombre es tan sabio cuanto a su cabeza, no cuanto a sus años.
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
Antes de los años mil, otros mandarán la tierra.
Al pan se arrima el perro.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Con los años viene el seso.
El vivo a señas y el tonto a palos.
Cuando veas al erizo comiendo madroños, entrado está el otoño.
Por una alegría mil dolores
Los perros viejos no ladran inútilmente.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
Mujer moza y Viuda, poco dura.
Mal de locura, solo la muerte cura.
La esperanza es lo último que se pierde.
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
De pequeños principios resultan grandes fines.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
El corazón que ama es siempre joven.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Los pobres tienen más coplas que ollas, y más refranes que panes.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Enfermo que come y caga no tiene nada
Mujer refranes, muller puñetera.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él
Se recuerdan los besos prometidos y se olvidan los besos recibidos
Amistad de yerno, sol en invierno.
Perro viejo no aprende trucos nuevos.
Más ven cuatro ojos que dos.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
A ira de Dios, no hay casa fuerte.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Se heredan dinero y deudas
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
A otro perro con ese hueso.
Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
El vino y la mujer se burlan del saber.
El perfume bueno viene en frasco chico
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
Cuanto más hacienda dejes, más esperada es tu muerte.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
Cuando ya el año caduca, le escuece el pavo la nuca.
Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Quien hizo una...hace dos
De lo hermoso, hermoso es el otoño.