A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Manantiales de salud son la higiene y la virtud.
Llaga incurable, vida miserable.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Cuando un tonto coge una verea, ni la verea deja al tonto ni el tonto deja la verea.
A nadie le hace mal el vino si se bebe con tino.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
El que apura su vida, apura su muerte.
A cada santo le llega su día.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
A pan duro, diente agudo.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Hombre refranero, medido y certero.
Hasta la salud necesita descanso.
El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.
A los enfermos, los sanos les damos saludables consejos.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Al niño besa quien besar a la madre quisiera.
Moro viejo, mal cristiano.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Quien guarda valores, padece temores.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
De algo murió mi abuela.
Cuanto más grande la cabeza, más fuerte la jaqueca.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
El zorro viejo huele a trampa.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
No hay refrán que no sea verdadero.
Aunque el vivir es incierto, nadie en la víspera ha muerto.
Abril, deja las viñas dormir.
Por Santa Lucía, mengua la noche y crece el día, y hasta Navidad en su ser está.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Mas vale viejo conocido que nuevo por conocer.