Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
A burra nueva, cincha amarilla.
El que regala, no vende; pero sorprende.
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
Coge la ocasión al vuelo antes de que te enseñe el rabo.
Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Marzo marceador, de noche llueve y de día hace sol.
La fiebre no está en la sábana.
Beber sudando agua fría, catarro o pulmonía.
El hombre celoso, hace de la pulga un oso.
Quien entre perros camina, fornica en cualquier esquina.
Gran calma, señal de agua.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
A buena barbechera, mejor sementera.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
Malo es cojear delante de un cojo.
A mucho hablar, mucho errar.
El qué se convierte en borrego será comido por el lobo.
Mano que te da de comer no has de morder.
Corazón apasionado no sufre ser aconsejado.
Las noticias malas nunca llegan solas.
Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.
Por sostener el error, se cae en otro mayor.
Los pajaritos de arriba, siempre se cagan en los de abajo.
Aguadito para que rinda y saladito para que alcance.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
El ceder es a veces la mejor manera de vencer.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
La tripa se ancha o se angosta, según como lo críen a uno.
Al que le pique, que se rasque.
A la sombra del que camina se para el que está gateando.
Herrero que no ve, de una aguja saca tres.
Más vale pálido una vez que cientas colorado.
En chica cabeza caben grandes ideas.
Agosto y Septiembre no duran siempre.
El ama brava, es llave de su casa.
La lengua, aunque no tiene huesos los quiebra.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
Lo quiere como la mula a la carreta.
Ama y guarda.
Quien no sabe gobernar su casa, quiere gobernar a España.
El que come tierra, carga su terrón.
Entender por donde entienden los gigantones de Burgos.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
El cerdo siempre busca el fango.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.