Habla de la guerra, pero no vayas a ella.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
Para quien no tiene a la suerte de su parte, todos los días son martes.
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.
Árbol que no frutea, bueno es para leña.
La gota que derramó el vaso de agua.
A San Simón y San Judas, dulces son las uvas.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
Por uno que no es bueno, padece un pueblo entero.
Para bien estar, mucho hay que andar.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Quien mucho amenaza, el miedo tiene en casa.
Gran poder tiene el amor, pero el dinero mayor.
Quien desprecia, comprar quiere.
Cuando los solteros se divierten en el cielo, truena.
Quien no se cansa, su ideal alcanza.
Atente al santo y no le reces.
Quien escucha, su mal oye.
Quien hace casa en la plaza, o ella es muy alta o muy baja.
Más deberás a un buen hermano que a un mal cuñado.
El que quiera coger miel, que cate por San Miguel; el que quiera coger cera, que cate por las Candelas.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Mete al gato en el garbanzal, que él dirá la verdad.
Chimenea que tira poco, el humo a los ojos.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
Donde hay yeguas, potros nacen.
Agárreme, que llevo prisa.
Agua caliente, salud para el vientre.
Cuesta arriba o cuesta abajo, echa siempre por el atajo.
No hace tanto daño la zorra en un año, como paga en un día.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
Agua que va río abajo, arriba no ha de volver.
Al leñador caza, y al cazador leña.
Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.
Libro prestado, perdido o estropeado.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
La iglesia está cerca pero el camino es resbaloso; la taberna está lejos pero se puede andar con cuidado.
Lloviendo en San Juan, quita vino aceite y pan.
Libro prestado, libro perdido.
Año bisiesto, difíciles doce meses para el cesto.
Los últimos serán los primeros.
Quien no ha sudado la plata, la coge y la desbarata.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
No es na el bailar sino saber dar la vuelta.
Besos y abrazos no hacen niños, pero tocan a vísperas.