Si en Enero canta el grillo, en Agosto, poco triguillo.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
Juntos pero no revueltos.
Escarba la graja, mal para su casa.
Del hombre arraigado no te verás vengado.
En un recinto sagrado, ora; en una pista de baile, baila.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
Buenas cartas a veces pierden.
A quien se hace puntal los perros le orinan en el cuello.
Cambiarás de mesón, pero no de ladrón.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Una familia unida come del mismo plato.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
Quien hace casa o cuba, más gasta que cuida.
Una maja de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Muerto, ¿quieres misa?.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
El vendedor de habas siempre dice que cuecen bien.
A quien enferma para morir, ningún remedio puede servir.
Si la habilidad podría ser ganada mirando, perros serian carniceros.
Comiendo pan y morcilla, nadie tiene pesadilla.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
¿Fiado?. Mal recado.
Gozo que no se comunica, se achica.
Para conservarse en forma, poca cama, poco plato y mucha suela de zapato.
Cuando no se puede segar, se espiga.
Es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
La que no baile, de la boda se marche.
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
Estas matando el tiempo, no sabes que el tiempo es quien te esta matando a ti.
Para vivir una vida desprendida, no debemos considerar nada como de nuestra propiedad.
Cuando la mula ríe, el asno llora.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Variante: Caga más un buey que cien golondrinas.
Arroz pasado, arroz tirado.
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
Cuando hay un sitio en el corazón, lo hay en la casa.
A río crecido, sentarse en la orilla.
Mientras ande tu asno, no le des palos.