Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
Hoja a hoja se come la alcachofa.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
Únicamente los peces muertos nadan con la corriente.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
Largo el pelo, corto el seso. Por las mujeres va eso.
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Beber con medida alarga la vida.
No ver, y creer en lo que no se ve, son elementos esenciales de la fe
El gato que se quema con la leche, cuando ve la vaca llora.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
Muchos pocos hacen un mucho; muchos granos de arena forman una pagoda.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
Nunca falta un borracho en una vela.
Esto ya se está pasando de castaño a oscuro.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
El que siembra, cosecha.
Los pastores descuidados preparan muchos banquetes al lobo.
Escucha el viento... que inspira
De luengas vías, luengas mentiras.
No hay hombre tan bravo que el tiempo no haga manso.
La paciencia es la llave del paraíso.
Mujer de treinta y sin Nene, no sabe que lo tiene.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.
El dinero al ignorante, lo hace necio y petulante.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
Antes de ser un dragón, hay que sufrir como una hormiga
El pan es freno del vino.
A los ignorantes los aventajan los que leen libros. A Éstos, los que retienen lo leído. A Éstos, los que comprenden lo leído. A Éstos, los que ponen manos a la obra.
El camino de la boca, nadie lo equivoca.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
Agua en febrero, promesa para el agricultor
Cuando el pelo enrasa y el raso empela, con mal anda la seda.
Quien da el consejo, da el tostón.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Poco se aprende con la victoria y mucho con la derrota.
Aquí yace quien nació y murió, sin saber nunca para qué vivió.
Ni en invierno ni en verano, dejes la manta en casa del amo.
Con los años, perdió la rucia los saltos.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
El que asno se fue a Roma, asno se torna.
Cuanto más sepas, más sufrirás.