Amigos y libros: pocos y buenos.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
El que nació para melón, nunca llegará a sandía.
Hay quien las mata callando.
Le dan en el codo y cae en la caja de ahorros.
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
Por pedir, nada se pierde.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
Quien tiene alforjas y asno, cuando quiere va al mercado.
Cual el año, tal el jarro.
El que del campo viene, cenar quiere.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Mientras los olivos tengan frutos, serán sus amigos los estorninos.
La paciencia es buena cura para todas las heridas.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
El jornal por la puerta entra y por el humero se va.
De broma en broma, la verdad se asoma.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
A la corta o a la larga cae el burro con la carga.
Mientras mis mentiras cuento, no me parece que miento.
Amor mezclado con duro, fracaso seguro.
No con quien naces, sino con quien paces.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
El que sabe, sabe y el que no aprende.
La cama es buena cosa: quien no puede dormir, reposa.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
Con putas y bretones pocas razones.
En arca abierta, el justo peca.
El buen gallo, en todo gallinero canta.
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
El cuclillo, solo sabe su estribillo.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
El peor de todos los temores, es el temor a vivir.
Las cosas lo que parecen.
No hay altanería que no amanece caída.
Dámelo perezoso, y te lo daré vicioso.
La sotana no hace al cura, ni el afeite la hermosura.
Como la mosca es Arteaga; donde se para "la caga".
Por Santiago y Santa Ana pintan las uvas, y para la Virgen de Agosto ya están maduras.
En Octubre caída de hojas, ubre y lumbre.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
Hijos y hogar, son la única verdad.
En tu casa, hasta el culo descansa.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.