Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
Más cura la dieta, que la receta.
Cuentas claras, amistades largas.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Vuélvase lo suyo a su dueño, y tendrás buen sueño.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
A buen año y malo, molinero u hortelano.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
Perro que ladra no muerde. (Mientras ladra)
Andarse por las ramas.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Las migas de pan a las dos vueltas ya están, las del pastor cuando más vueltas mejor.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Toma después de la sopa un buen trago, y ríete de médicos y boticarios.
Si uno pierde los labios, tendrá los dientes fríos.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
Un hermano es un hermano; una cuñada no es nada y si se muere el hermano, la parentela se acaba.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Dinero guardado, barco amarrado.
El espíritu es fuerte; pero la carne es débil.
Bebe el vino en vidrio; y si el vino es generoso, en cristal precioso.
Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
Quien bebe vinagre teniendo buen vino, ¿qué no haría conmigo?.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
Entre Pinto y Valdemoro. (Frase utilizada en España para a alguien que duda).
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Con buenos modos se consigue todo
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
Dichosos los ojos que te ven.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
Gallina nueva, para ponedora; gallina vieja, para incubadora.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.