La mentira produce flores, pero no frutos.
No falta de que reirse.
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
Que tengas calor en tu iglú, petróleo en tu lámpara y paz en tu corazón.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Buena Voluntad hace que el camino sea más corto.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
El ave canta aunque la rama cruja.
No encomie un vado hasta que lo hayas pasado.
Llenar el tarro.
Cada día, su pesar y su alegría.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.
Hay más sabiduría escuchando que hablando.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
Para la hormiga el rocío es una inundación.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
Uso tu propia lanza contra tu propio escudo.
Una reputación de mil años quizás dependa de la conducta de una hora.
Quien dinero tiene, come barato y sabio parece.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.
Quien a Dios teme, no temerá a la muerte.
Sin pan y vino, Venus tiene frío.
El ternero recental no teme al tigre.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
La ausencia causa olvido.
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
Nada resulta más difícil que vivir con sencillez
Los azotes duelen según el tamaño del culo.
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
El destino baraja, nosotros jugamos.
La muerte es puerta de la vida.
El ejercicio hace maestro al novicio.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
No se quiebra por delgado, sino por gordo y mal hilado.
La mejor leña está donde no entra el carro.
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
Cada uno muere de su vicio.