La prudencia es la fuerza de los débiles.
No cogíamos en el fuego, y parió la abuela.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
Hoy es el mundo; mañana es otro mundo
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
El jornal del pobrete, por la puerta entra y se va por el retrete.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Si cien hombres afirman que un loco es sabio, lo es.
Escribir despacio y con buena letra.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
El muerto delante y la griteria atrás.
Hay que aprender a ser gato de casa grande, se van a acabar los ratones.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
A cada cien años los reyes son villanos, y al cabo de ciento diez, los villanos son reyes.
La vida es grata, a quien bien la acata.
La más ruin cabra, revuelve la manada.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
De padres bocois hijos cubetas.
A malos ratos, buenos tragos.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
La ira es locura el tiempo que dura.
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Cada uno cuenta la feria como le ha ido.
Cuando el sartén chilla, algo hay en la villa.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
A las diez deja la casa do estés. Si en la tuya estás, te acostarás.
A cualquier dolencia, es remedio la paciencia.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
Nadie quiere la salud más que el paso.
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
Ama el sol, el que tiene sombra
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
La mujer en el amor es como la gallina, que cuando se muere el gallo a cualquier pollo se arrima.
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
El que no muere en la guerra se resbala en la bañera.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
No digáis mal del año hasta que sea pasado.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
Pereza, llave de pobreza.
Mejor ir tarde al destino, que rodarse en el camino.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.