Si los tontos volaran, su número cubriría el sol.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
El que canta por la mañana, llora por la tarde.
A la vejez, cuernos de pez.
Demasiado hacer el amor acaba en nada
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
Cien gallinas en un corral cada una dice un cantar.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
Cuando el sartén chilla, algo hay en la villa.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Esposa mojada, esposa afortunada
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Por Santa Brígida, levanta la cabeza la sabandija.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Chica es la abeja, y nos regala la miel y la cera.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
El necio dispara pronto sus dardos.
A perro colimbo, sartenazo en los hocicos
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
Hablen cartas y callen barbas.
Pan con ojos y queso sin ellos.
Alabanza propia, mentira clara.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
La hoguera no se doblega, si más leña se le agrega.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Olvidar una deuda no la paga.
Los pájaros pueden olvidar la trampa, pero la trampa no olvida a los pájaros.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
Zaragoza la harta, Valencia la bella, Barcelona la rica, Huesca la amena.
Viendo al payaso, soltando la risa.
Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.