Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.
Viendo al payaso, soltando la risa.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
La esperanza es como el azúcar en el té. Aunque es muy poca, todo lo endulza.
Mientras está la pelota en el tejado, el juego no está ganado.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
Los lugares altos tienen sus precipicios.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
La lluvia solo es un problema si no te quieres mojar.
Las mañanitas de Abril son muy dulces de dormir, y las de Mayo no tienen fin ni cabo.
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Donde uno piensa, otro sueña.
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.
No hay mañana que deje de convertirse en ayer.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
El tiempo es oro.
Boca de miel y manos de hiel.
Te conozco mascarita
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
Amor de gato se ve por el tejado.
Palabras blandas te pondrán en andas.
Del agua fría el gato escaldado huye.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
Aguas tempranas, buena otoñada.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Amores reñidos, los más queridos.
El agua derramada es difícil recogerla.
El día de San Bernabé dijo el sol: aquí estaré.
Casaca mata Carita, Carita mata Casaca y Dinero mata Casaca y Carita.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
El soldado que ha huido cincuenta pasos se ríe del que lo ha hecho cien pasos.
De Navidad a San Juan, seis meses van.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino solo sobre la ajena.
No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.