A quien presta nada le resta.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Febrero el corto, el pan de todos.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Los bellos caminos no llevan lejos.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Frío es el amigo, y caliente el enemigo.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
Buscando lo que no se encuentra, se encuentra lo que no se busca.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
Al rebuznar se verá quien no es león
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
Hay un momento para cada cosa. Un día de viento no es adecuado para construir tejados.
El amor es ciego.
No vendas la piel antes de cazar al oso.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
Araña de día, carta o alegría.
Con las piedras que me arrojan construyo mi hogar.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
Por el becerro se amansa la vaca
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
No hay mejor vecina que tu cocina.
La abuela que no guardo leña en abril, no supo vivir.
Que cada zorro cuide su propia cola.
Más difícil que matar un burro a pellizcos.
No alardees de tu buena suerte ni te quejes de tu poca fortuna. Son dos caras de la misma moneda. Simplemente dale la vuelta a la moneda.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
La escalera ha de barrerse empezando por arriba.
Si uno pierde los labios, tendrá los dientes fríos.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Piedra que rueda no hace montón.
La liebre y la puta, en la senda la busca.
El que se alegra del mal del vecino, el suyo le viene de camino.
Agua al higo, que ha llovido.
En el amor y la guerra, todo hueco es trinchera.
En lo ajeno, reina la desgracia.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Días que pasan de enero, ajos que pierde el ajero.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
La vida es una cuarentena para el paraíso.